lunes, 26 de mayo de 2014

Última Entrega

Para cerrar el encuentro propusimos un cartel de lo más atractivo. Por un lado, convocamos a poetas que han comenzado a ganarse no sólo un lugar en las letras mexicanas, sino también el aprecio y admiración del lector; y por otro lado: poetas de lo más interesantes, cuya obra comienza a ser vital para tener un panorama exquisito de la poesía mexicana. Fue así como la tarde en la fría plaza del Barrio de San Matías comenzó a llenarse de una atmósfera propia para la poesía; el silencio sabatino, la lluvia como amenaza latente y la palabra poética de las escritoras: “Tengo que dejarte/ cerrar las puertas de la casa// a diecinueve pestillos/ los portales de mi pecho. / No pondrás un solo pie/ en los jardines, / estúpido retoño. / Da un paso/ y arderá el bosque/ creceré fuego/ en el jardín del odio/ tu planta será ceniza/ porque árbol, selva y jardín/ son míos/ porque casa, fuego y ceniza/ me pertenecen.” (Adriana Tafoya: del libro Los cantos de la Ternura)
Cada una de las lectoras hizo suyo el ambiente: el ruido de las campanadas de la iglesia, las primeras gotas de lluvia y el silencio del público. No había duda para los que presenciamos esa lectura que una buena parte de la poesía de buena manufactura está en la escritura femenina; al menos ese parecía ser el comentario generalizado de los asistentes: “Entre veras perdida/ dije aquí lo que en mi mundo/ tuve: tierra y más tierra de cara al sol/ para que oyeran/ esta mano de mí, por mí torcida. / Alabado sea el suelo/ de las cosas bienamadas. / Lo que amas te sea tierra, / tierra de mí, en mis páginas te vea/ y seas siempre/ ávida/ aun en mi miedo de ver y escribir/ en el sueño.” (María baranda: del libro Ávido Mundo) Como parte de las invitadas especiales, Hortensia Carrasco deleitó con su poesía de tono nostálgico. Una de las poetas que más han llamado la atención en los últimos años y que sin duda dará de qué hablar en los próximos, precisamente por su calidad literaria: “El hombre se aleja de su casa/ Llevando en sus ojos un racimo de uvas/ Entre la chaqueta una botella preñada de vino/ Que no es sangre de la sangre de nadie/ Sino la herida de las parras en el campo/ El llanto ardiente en los viñedos./ Un ferrocarril anuncia una nueva marcha/ Y en la cara del hombre/ Las ausencias han hecho su metamorfosis./ La tambaleante figura/ Contempla el blondo greñerío de los trigales/ El tripería de la tierra sostiene sus latidos. / Algo de tranquilidad resuella entre algún vidrio. / El Hombre bebe a ratos. / El vino es la estrella fugaz que lo ilumina.” (Hortensia Carrasco: Estrella Fugaz)
Tarde nos hizo falta para anochecer con la poesía y las poetas. Poco a poco la luz de la palabra comenzó a iluminar lo que la noche ganaba en tono. Era la hora de partir y dejar llegar el vino a nuestras almas, no sin antes brindar a fondo por los poetas que año con año hacen de este encuentro un coloquio, una comunión de espacios y de poéticas. Pero también por rendir el merecido homenaje al poeta Max Rojas, quien sigue sacando de los días la fuerza para seguir versando. Salud a los poetas todos, y salud por las poetas que cerraron no sólo el encuentro, sino la noche del alma de todos los presentes: “Cuando el crepúsculo se baña en los cristales/ Es extraño sentirse sexy en los aviones/ Ver las despedidas a lo lejos/ Y esperar la noche sin estrellas/ Nada en el mundo me es ajeno/ Cuando la tarde se baña en mis pupilas/ Y los pájaros dicen ¡mientes!/ Porque tu nombre no eres tú/ Ni las cosas son el nombre de las cosas/ No dormiré esta noche/ No sepultaré mi voz en la penumbra/ No seré un pequeño eco/ Ni una burbuja de humo en la ceniza/ Nada en el humo me es ajeno/ En el instante en que el nombre/ Más exacto de las cosas/ No eres tú.” (Leticia Luna: del libro El amante y la espiga)
Gracias a Carmen Zenil, Adriana Tafoya, Inés Parra, Leticia Luna, Hortensia Carrasco y a María Baranda, nuevamente. “A la luz llegaré/ cuando mi rostro se haya/ pulverizado en la oscuridad./ El mármol/ las lágrimas, las piedras/ secarán mis ojos. / Los días ya no serán suficientes/ para sacar del mar/ tu respiración.” (Inés Parra: del libro Música de violín para suicidas) 24 de agosto de 2013.

miércoles, 21 de agosto de 2013

CUARTA JORNADA

En una tarde que parecía abandonada por la gente y el mundo en general, llegamos a la Ex capilla de Guadalupe para dar comienzo a la cuarta sesión del encuentro. Rodeado de árboles y escaleras, de penumbra que crecía conforme el día transcurría, el recinto dio posada a cinco poetas de excelente calidad.
La primera en abrir la sesión fue Julieta Gamboa, quien con su poesía de tono más relajado y reflexivo pareció dar continuidad a la paz que el mundo y la ciudad raras veces brindan a los capitalinos. Poemas que abordan el origen del ser, del alma, que se construyen así mismos y se reconocen –y conocen–. Como si en ellos existiera un ser a punto de estallar pese a la mesura y el ritmo cadencioso que tienen los textos de esta poeta.
El segundo en abrir el verso fue Miguel Santos, poeta campeón del torneo Adversario en el cuadrilátero y que dio fiel testimonio del por qué de su trono. Poeta que sin duda dará de qué hablar conforme avance su obra. Santos reúne en su poesía el idóneo equilibrio, desde mi punto de vista, de la poesía vertiginosa de los años recientes pero dejando a un lado la simple y vana enumeración caótica que suele desmeritar la propuesta de ciertos poetas recientes; en Santos hay sentido, existe un qué decir y un porqué. Buena poesía, sin duda alguna. La tercera en dar lectura a su obra fue Blanca Vázquez, parte de la comitiva del estado de Guerrero que este año participa en el encuentro. La sorpresa fue agradable y no se esperaba menos. No hay duda que la descentralización poética ha permitido el nacimiento de excelentes voces y propuestas que ya no sólo se concentran en las grandes urbes del país.
El cuarto en entrar a escena fue Leopoldo Lezama, quien con un poema de largo aliento aclimató la noche, calmó el viento e hizo vibrar los muros de la capilla: Imagen tras imagen, el poema de Lezama hizo recordar por momentos la construcción poética de un José Carlos Becerra, pero a su forma, a su estilo. Poeta hasta cierto punto alejado del reflector de la parafernalia del mundo literario, Lezama demostró la buena hechura de su poesía, voces como la de él seguramente el tiempo acomodará en su justo espacio. El último en dar voz a su obra fue Ángel Carlos Sánchez, quien hizo rondar el hambre, el paisaje provincial y la injusticia de este país en su poesía. Poeta ya conformado en estilo y voz propia, su obra empieza a ganar seguidores y quienes lo hemos leído o escuchado no dudamos de su calidad y el por qué de sus seguidores.
La noche cayó de pronto en su totalidad, la gente comenzó a irse para internarse nuevamente en el tráfico y el humo de la ciudad, en los escaparates, las luces y las vías. Poco a poco fuimos abandonando la Ex capilla conforme el tequila se acababa. Terminamos el día, la tarde y los árboles. Bajamos a la calle, a las esquinas, a la vida y, parafraseando al maestro Gonzalo Rojas, bajamos nuevamente a buscar nuestra cabeza por el mundo.

TERCERA JORNADA

Como parte de la tercera jornada del encuentro dedicado al vate Max Rojas, se presentó en la ciudad de México la legión hidalguense conformada por los poetas Rogelio Perusquía y Ramón Antonio Gil; acompañados del poeta Ricardo Sevilla y las poetas Yelitza Ruiz y Becky Runbistein F., en un Don Porfirio Caffe abarrotado por los escuchas que esa tarde se dieron cita.
De igual manera que la noche comenzaba a nacer, la poesía de los poetas de esta sesión comenzó a tomar espacio en la galería, a subir por los oídos de quienes esta vez asistimos a cumplir una vez más con ese rito que compete a la escritura. Las caravanas de los versos a la amada que poblaban las calles de los versos de Rogelio vibraron el ambiente de cierta nostalgia, seguidas del ritmo atrayente del poeta Antonio Gil, quien demostró que en Hidalgo existe muy buena poesía.
Los poemas de corte narrativo de Ricardo Sevilla se hicieron presentes desde la trinchera del intelecto, la reflexión y la ironía. Cargados en todo momento de una reflexión profunda y lúcida de la realidad y la vida cotidiana. El poeta dio ejemplo de la brevedad y el poema largo y narrativo. Ambas formas en él conviven sin ningún problema. El paisaje de la poesía de Yelitza Ruiz también cobró presencia. Las cruces, las iglesias y las letanías tienen en ella altura de algo más que un recurso, son imágenes que producen en el lector y el escucha atento la evocación, la ensoñación: “Amanecí repleta de pájaros,/ junto a tus alas que guardan reposo/ en medio de un canto que lastima el oído,/ que abraza la corteza del árbol, / en la memoria de abril que lleva tu nombre./ Amanecí con el vientre repleto de aves,/ en el nido que arde al filo de las ramas.”
La poeta Becky Runbistein ofreció una serie de poemas que violentaron en todos sentidos el rol pasivo que suele creerse de la mujer. Tomando como motivo principal el cuento de Caperucita y el lobo feroz, la poeta revierte el rol pasivo que suele darle la visión masculina a la mujer y nos ofrece una serie de poemas que hablan con mayor fidelidad de lo que es ahora el papel de ésta en la sociedad, en la poesía y en la vida en sí. La caperucita se ha vuelto loba y orgullosa de ello, revierte el mundo, parece decirnos la poeta.
Al final del día quedó impregnada el alma de quienes estuvimos ahí de poesía, de café, de palabras que son y serán, para todos nosotros que gustamos de la escritura, la llave con la que abrimos y cerramos el mundo.

jueves, 15 de agosto de 2013

SEGUNDA JORNADA *** Miro las fotos del segundo día y no puedo ya sino sentir nostalgia, hay noches que son especiales, que de alguna manera quedan marcadas en el recuerdo y pese al tiempo, sea breve o largo, llenan el alma de una saudade extraña. Algo semejante me ocurre con esta noche. Amparados bajo el halo y la mirada de un árbol histórico (Árbol de la noche victoriosa), los poetas se reunieron para dar paso a la segunda noche, al segundo día de este encuentro que año con año se llena de pluralidad poética, de voces que coinciden para mostrarnos el gran abanico literario que hoy en día se vive en México, pese al enorme martillo que grupos, poetas y aparatos institucionales pretenden ignorar premiando, justificando y reconociendo sólo las poéticas que les son cómodas a sus concepciones y concepto de arte.
*** La noche ya no era triste ni antigua, sino brillaba con el viento y el aire del día que muere y da entrada a una atmósfera fría y llena de licor. Los que estuvimos ahí reunidos no podemos ignorar que la poesía tiene diversas maneras de expresarse, diversos caminos que, aunque algunas veces, no nos parezcan poéticos, se dan y están ahí, moviendo concepciones e incomodando percepciones. Pruebe de ello el poeta Temok Saucedo, quien al puro estilo del pachuco Tin Tan tomó la palabra para recordarnos algún pasaje asombroso de aquella estrella de Calabacitas tiernas o el rey del barrio. Atractiva propuesta la del poeta Temok, sin duda parte de un fenómeno poético que cada día crece más en nuestras letras y que no debemos ignorar. El segundo entrar en palabra fue el viejo lobo de mar Juan Carlos Valdovinos, quien con sus poemas dedicados a sus princesas vampiras (Calamaro) demostró que el camino de un poeta nunca termina y que siempre ha de buscarse, pese a todo. Quienes lo conocemos sabemos que si hay alguien que ha dado todo por la escritura, a su manera, es él.
El tercero en saltar al ruedo de la noche fue el poeta Hugo Garduño, quien no desperdició la oportunidad para demostrarnos que se puede hacer poesía social, buena poesía social, pese a que en este país esté muy demeritada o, muchas veces, sea mal vista. El cuarto poeta en domar la noche fue Andrés Cisneros de la Cruz, quien encendió el tono de la noche y llevó la poesía a otros rumbos. Con un oficio –da la impresión– más depurado, este poeta parce no tener tópicos ni temas específicos, lo mismo escribe un poema sobre el Papa, un poema social o metafísico, que un poema a la hija o a su amada. Sin duda, una de las poéticas que conforme pase el tiempo atraerá la atención y el ojo crítico. Por último el cierre de la noche fue para el maestro Saúl Ibargoyen, quien cual mago de la palabra sacaba poemas de una chistera según la tendencia de la mesa: si los poetas versaban sobre el vino, Ibargoyen bebía el vino; si los poetas versaban sobre perros, Ibargoyen sacaba el perro de la tristeza; si los poetas versaban sobre el oficio, Ibargoyen hacía el oficio del cantor.
A él debemos el último poema de la noche, el bellísimo poema de la noche, diría yo. No fue gratuito el prolongado aplauso que obtuvo su lectura, quienes estuvimos ahí en verdad que lo gozamos. Buenas noches a ellos, los poetas, en su infinita verdad, buenas noches al árbol que nunca debió ser, buenas noches al grito y a la magia del verso caliente y que congela, buenas noches a todos, hombres y mujeres que hacen posible esto: 8 "El desierto es el gran vacío que estuvo en el principio sin comienzo de todos los fuegos: es la gran vaciedad donde nace la arena: aire de ceniza contra aire de sol rocas de fierro contra roca fugaz viento de polvo contra viento de luz granito enrojeciendo basalto encendido albanene deshecho mármoles pintados alabastro vulnerable yeso disuelto cuarzo ahumado roquedales de cristal amatista enmoheciéndose y granos de sangre desprendida derrumbada disuelta y estiércoles de chacales huyentes y cartílagos de sandalias marchitas y redes sin peces ni espuma y picos de garzas o grullas desdentándose y ojos de cocodrilo con su coágulo terrestre y médulas de infante fermentando entre lirios debajo del lodo inundado. Las nadas del desierto fecundan la confusa sequedad flotante: sus colmillos quemados se muerden se hinchan se deshacen. Y las finísimas semillas de piedra se mueven entre los labios de quien nunca será el nombrador de las puertas del templo ni el dibujante de mensajes muertos ni el señor posible de alguna o ninguna palabra." Y tú que oyes solamente las ligerezas del paladar la liviandad del verbo: escúchame sí ya que siempre hablarán otras gargantas antes o después de tu más mudo silencio. Pero nada diré delante de orejas que no te pertenezcan: no soy el dueño de los felices vocablos o términos que nombran el color indoloro del mundo: no estaré jamás en medio de los elegidos: sólo me nombrarán cuando mi única voz se levante entre ajenas salivas como un simple árbol cuando yo me nombre propiamente según mi deseo y mi desprecio. En el desierto vacío nacen también pedazos partículas fragmentos fulgores de palabras que hemos hablado que no conocemos que nos dan nuestro nombre y nuestra sombra. Y ellas me siguen escarban entre sonidos enterrados olfatean su rastro de tinta insaciable. 9 "El cielo se alimenta en este día de las calientes luces engendradas por el sol. Y hay otro sol que es el mismo viajando más allá de las aguas visibles de la ennegrecida tierra: un solo astro como fuego negro soltándose del vientre de la noche que se inclina con su repetido temblor sobre las órbitas de todos los mundos. Pero el cielo desconoce las palabras y nosotros aquí queremos su boca de lodo translúcido para que pueda hablar desde los otros hombres para que nos guíe en tiempos de nubes corrompidas de langostas con sus alas de fierro de un destino de pegajosas plumas y de inevitable oscuridad. El dios del aire nunca ha tenido columnas ni inscripciones ni templos. En él hay otros fuegos y las mieles recién cosechadas se amustian se enarenan y hay grietas en los frutos y los cerrados jardines desfallecen y el verbo del dios borra la entera palabra del hombre y el verbo incompleto del hombre borra las palabras del dios y de los hombres. Y en el aire transitan los ruidos del Nilo celeste pequeños ruidos como alguien gritando lejanamente desde una barca blanca. Los patos cantantes las claras palomas los adensados cuervos los pájaros totales son también voces en el curso espumoso del sol que en cada punto de su nueva luz nace con más fuerza y se nutre de sí mismo y de las sordas emanaciones del yacente mundo." ¿Debo ahora negar toda escritura? ¿Debo gritar que no soy ni seré el señor de ningún verbo ni el dueño de paletas y pinceles y pinturas ni el maestro de las ordenadas oraciones ni el propietario del martillo y el cincel? Mi alimento es el pan de cebada cocinado en las manos del sol mi bebida es jugo y burbuja de los granos rojos mis ungüentos y aceites salen de este cuerpo terrestre el olor de mis lomos o de mis ingles o de mi pelo es el olor del Nilo sin morir que navega en el clima poderoso de sus días. No hay tintas ni colores sagrados en esta mano duplicada: solamente la marca de un anzuelo una canasta un remo una olla una espada un azadón una flecha una vasija una cuerda un fusil. más adentro de la piel que los perros conocen está el peso de otra piel con sus suaves raíces largamente acumuladas. esa cálida tela envuelve mis huesos para que no giman ni griten para que puedan renacer en su propio silencio." De: Canción del escriba de pie SAÚL IBARGOYEN
PRIMERA JORNADA *** Toda la tarde previa a las primeras palabras del encuentro las nubes rondaron el paisaje. Y no podría ser de otra manera, la primera vez que conocí a Max Rojas las nubes, la noche, y sobre todo la lluvia hicieron de aquel día un recuerdo memorable en mi cabeza: lluvia, cerveza, vodka y Max Rojas en el ya legendario León Dorado. Ahora después de casi 13 años de aquel primer encuentro, regresábamos otra vez la casa de Cultura Siete Barrios, ubicada precisamente en uno de los pocos pueblos-barrios que aún conserva la enorme ciudad de México, pero ahora a una lectura de poesía en honor del poeta.
*** La espera fue larga para dar inicio al festival, sin embargo las voces, en esta ocasión convocadas, rindieron tributo merecido a un Rojas mermado por la enfermedad pero con en el ánimo increíble de la vital poesía, que no parece abandonarlo pese a los estragos del tiempo. El primero en encantar la noche fue el poeta Pedro Emiliano, quien hizo del oído atento un refugio para la lírica que suele brindarse el poeta etílico, vagabundo y dueño de un corazón tan cinco estrellas, como diría Sabina. No hay duda que los versos de Emiliano cobran hondura y precisión en más de una mujer, y tampoco hay duda que en ellos radica una voz propia, un decir que ya tiene particularidades. El segundo en tomar palabra fue el poeta Eduardo Oláiz, quien hechizó la tarde con su tono de vértigo y el oficio melódico del poeta que sabe de su oficio. Oláiz es de esos poetas que encantan precisamente por no decepcionar: cuando uno lo mira sabe que la poesía que dirá, aún a pesar de nunca haberlo escuchado ni leído, será una muy buena poesía; y eso brinda precisamente Oláiz al lector, al escucha atento. El tercero en tomar “la palabra prestada” fue Guillermo Henry, quien dio voz a uno de los poemas más memorables en la obra de Max Rojas: Elegía como grito para una tarde de diciembre. Poema comparable en calidad poética al mítico canto X de El turno del aullante. La interpretación de Henry no fue menor al poema, ambos encantaron la lluvia y más de uno entre el público sintió vibrar su ser interno, sintió el grito, la escalera, la voz en el espejo que llega de repente para decir no hay nadie, no vendrá nunca Elena...
*** Pese al estruendo que lluvia trajo consigo, la poesía vibró y remontó cualquier adversidad, quienes fuimos testigos de esta tarde podemos sentenciar sin reparo alguno que al menos, por esta vez, la poesía venció toda logística, todo aparato mediático de promoción: si alguna vez hemos estado en algún encuentro de poesía es probable que salgamos con el sabor agridulce que suele bridar la mala y buena poesía que suelen juntarse en este tipo de encuentros; sin embrago, en esta ocasión la poesía habló, se hizo presente de una manera soberbia y tres poetas dieron a la tarde y a Max Rojas un merecido tributo. ¡Salud por este día que el arcano del universo nos ha regalado! ¡salud por Max Rojas y por los poetas que lo acompañaron!

jueves, 8 de agosto de 2013

SEXTO ENCUENTRO NACIONAL DE POESÍA MAX ROJAS CIUDAD DE MÉXICO 2013

Encuentro Nacional de Poesía Max rojas Ciudad de México 2013 El Encuentro Nacional de Poesía Max Rojas Ciudad de México es un festival literario que surgió en el año 2006, como parte de los proyectos culturales dedicados a la difusión y fomento a la lectura en la Delegación Iztacalco. El proyecto cobró autonomía después de las tres primeras realizaciones y continuó realizándose por cuarta y quinta ocasión gracias al esfuerzo de los poetas Marco Tulio Lailson y Gustavo Alatorre, éste último, director y coordinador principal y creador del encuentro hasta la fecha. El proyecto cuenta hasta ahora con seis realizaciones anuales y este año va por la séptima. A lo largo del encuentro se ha ido configurando y solidificando su carácter de encuentro cultural independiente y autónomo, teniendo como principal sustento para su ejecución el apoyo de colectivos, grupos culturales, editoriales, poetas independientes y recintos o establecimientos que han brindado su apoyo, en menor o mayor medida, para la realización de dicho evento. El encuentro tomó el nombre de “Max Rojas” en su tercer año (2008) a sugerencia de los únicos organizadores de ese entonces: Marco Tulio Lailson y Gustavo Alatorre. Y no fue sino hasta la quinta realización cuando el encuentro abandona la Delegación Iztacalco para realizarse y expenderse a toda la Ciudad de México. Como parte de la realización de este año, se busca que el recital tome carácter de encuentro nacional. Para lo cual se invitó a poetas de distintas partes de la República Mexicana como son los estados de Chiapas, Guerrero, Guadalajara, Estado de México, Sinaloa y Yucatán, y no sólo a poetas de la Ciudad de México o radicados en ésta. El encuentro cuenta con el apoyo de diversos colectivos culturales independientes, instituciones educativas y culturales, y el apoyo de editoriales y poetas que año con año se suman a la causa. Este año contamos con el apoyo de colectivos literarios como lo son Versodestierro, grupos y colectivos culturales de Hidalgo, Guerrero y la Ciudad de México; autoridades culturales representantes de las delegaciones Miguel Hidalgo e Iztacalco; la colaboración del poeta y promotor cultural Arturo Alvar, así como el apoyo de los mismos poetas que contribuyen a darle pluralidad al evento literario. Este año el encuentro se llevará a cabo los días 9, 10, 16, 17, 23 y 24 de agosto en diversas plazas, cafés, foros culturales y casas de la cultura de la Ciudad de México. Sobre el Encuentro Nacional de Poesía Max Rojas Ciudad de México... Desde hace más de seis años se han dado cita en el encuentro escritores de distintas generaciones y nacionalidades; hemos contado con la presencia de poetas de España, República Dominicana, Cuba, Uruguay, Perú, El Salvador y Argentina. El festival ha tenido como sedes casas de cultura, recintos culturales independientes, bares, cantinas y auditorios delegacionales. Hemos contado con la presencia de maestros y poetas como Max Rojas, Enrique González Rojo Arthur, Dolores Castro, Eusebio Rubalcaba, Norma Bazúa, Guillermo Vega Zaragoza, Víctor Sosa, José Francisco Conde Ortega, Leticia Luna, Balam Rodrigo, Adriana Tafoya, María Cruz, René Morales, Miguel Ángel Moncada, Iván Cruz Osorio, Mónica González, María Eugenia Rodríguez Gaytán, Manuel Becerra Salazar, Arturo Terán y Mendoza, Inés Parra, Benjamín Morales Moreno, Refugio Pereida, Hortensia Carrasco, Raciel Quirino, Marco Tulio Lailson, Pedro Emiliano, Andrés Cisneros de la Cruz, Juan Carlos Valdovinos, Guadalupe Galván, César Alain Cajero, Jesús Francisco Conde, Estephani Granda Lamadrid, Mónica Suárez, Salomón Villaseñor, Ana Nieblas, entre muchos más. La difusión del evento se realiza mediante un cartel impreso, volantes, y por medios electrónicos e impresos como lo son las redes sociales, blogs literarios y diarios de circulación nacional. Además, se cuenta con un blog dedicado, entre otras cosas más, al encuentro donde se registra y se lleva memoria: http://charlasconlapoesía.blogspot.com, el cual se puede consultar para cualquier duda. Este año, la meta será sentar los cimientos para la construcción de un encuentro mucho más grande, en el sentido de inclusión y prestigio, y con alcances nacionales que rindan claro homenaje a la figura y presencia del poeta mexicano Max Rojas. Y esperamos, todos los organizadores, que pronto el encuentro pueda ir al interior de la República Mexicana y se convierta en un festival literario importante, incluyente, tolerante y con prestigio dentro del panorama cultural mexicano. Atte: Dirección del Encuentro Nacional de Poesía Max Rojas Ciudad de México 2013 Y Director General : Gustavo Alatorre Ciudad de México, agosto 2013

lunes, 16 de mayo de 2011

V Encuentro de poetas y narradores Max Rojas, Ciudad de México 2011



I

El pasado mes de marzo se realizó el V Encuentro de poetas y narradores Max Rojas Ciudad de México 2011, esta vez con tres sedes ubicadas en el corazón del Centro Histórico de esta ciudad. En el primer día – jueves 24 de marzo-, se dieron cita, entre otros, los poetas Andrés Cisneros de la Cruz, Iván Cruz Osorio, Jorge Contreras, Manuel Pérez Petit y Alina Hernández.

La poesía llenó la estructura del Plaza, un lugar más propicio al baile que a la lectura, pero que va incluyendo en su haber eventos literarios y presentaciones de libros y revistas. Cabe añadir que no sólo hubo lectura; también, editoriales como Fridaura, Versodestierro y Malpaís Ediciones, ofrecieron al público asistente títulos y publicaciones que hablan de su extensa labor y búsqueda en el medio editorial independiente.

II

El segundo día, viernes 25, se realizó en el Fiu-Fiu, cuyo nombre se confirmó hasta último momento -pero, bueno, ya sabemos que es el Fiu-Fiu y que lo están remodelando en estas fechas; por los que quieran ir, ya saben-.

Es cierto que fue un día con mucha asistencia, pero fue alto el precio que se pagó: los poetas no se oían, la banda que bebía en las otras mesas se quejaba – una muestra más de la gran cultura que poseemos los mexicanos- porque ya querían oír música, etc. Sin embargo, para el oído atento, no pasaron de largo algunos poemas de escritores como Raciel Quirino, Miguel Ángel Moncada, Hortensia Carrasco y, desde luego, del maestro Max Rojas.

Segundo día: mucha poesía y mucho ruido, lástima, pero algo aprenderemos de ello...


III

Para el cierre, efectuado en el mismísimo Teatro del Pueblo, contamos con la presencia de la maestra Norma Bazúa (fallecida hace unos días), del maestro Guillermo Vega Zaragoza y de las voces fuertes e interesantes de las poetas Inés Parra, Adriana Tafoya y Rocío García Rey, por mencionar algunos de los brillantes poetas que nos acompañaron a lo largo de los tres días de lectura.

En medio de un público diverso -cuyos gustos literarios cobraban sentido en la variedad de los ponentes-, los tres días cumplieron el propósito de mantener vivo este encuentro que, como toda buena fiesta, contó con los acordes cubanos del grupo Cuba Libre que hizo bailar a más de un poeta entumido y tímido.

IV


No me queda más que agradecer a los compañeros que con su presencia, lectura, música y organización hicieron posible, una vez más, el festejo de nuestro querido amigo y poeta Max Rojas; y que, como siempre, junto con él, desenfundaron la palabra e hicieron suya la noche, la bebida y la ciudad.


Gracias a todos y hasta el próximo año.

G.A.

miércoles, 11 de mayo de 2011

Algo sobre el V encuentro...



Algo sobre el V Encuentro de Poetas y Narradores Max Rojas V Encuentro, Sesión 1: Para encontrarse hay que reconocerse.
Inauguran el encuentro dos mesas y la ausencia del poeta que nombra el encuentro. Cada mesa con 5 ponentes abordo. Los y las poetas ajustan en sus manos los libros publicados, eligen silla en el escenario. Hay tanta tensión escondida que las sonrisas lanzadas en general son correspondidas. Primera llamada. Segunda llamada. Alguien corta plaza con sus poemas y comienza el encuentro. Un poeta antes de subir al escenario me dice –voy a leer los dos poemas que acabo de escribir. En ese momento me doy cuenta que esto está sucediendo en tiempo real. Que la carne viene fresca, recién cortada, aún sangrando y sobre todo sabrosa.
Perspectiva oblicua del acto: el vacío, por llamar a algo de un modo, amortiguado en cada poeta es trastocado por los fatalismos regionales y vivenciales que se repite en cada uno de ellos, mientras la sazón es individual pareciera que el fondo es múltiple pero a fin de cuentas el mismo ¿Por otro lado cómo escaparse de él? Porque también la operación es muy sencilla, para reconocer la poesía del otro basta encontrarle las facciones similares y allí donde los rasgos comunes se espejean parece que ya estamos hablando [escribiendo] de lo mismo. Nuevamente el discurso se amortigua en lo que parece ser uno sólo fragmentado. Hiper-subjetividad: lo anterior es muy bueno, bueno, malo y peor; sin duda que cada quien juzgue, puede serlo todo al mismo tiempo, el problema es que eso nos impediría avanzar. Para avanzar hay que elegir una piedra y limarla desde el ángulo preferido hasta que quede en espejo y nuevamente nos reflejemos en él, la piedra
podría simbolizar el poeta con el que se genera mayor vínculo de acuerdo a su postura, su poesía y su forma. O tomar la misma piedra y lanzársela al poeta que nos estorba pero eso tampoco nos ayuda en nada, además es un acto de mariconería y en este sentido una piedra es una piedra o sea un objeto que se puede lanzar, una herramienta natural de impacto a distancia. El espejo que le extraigamos a la piedra, para ser potable debe reflejar sin distorsiones. También la quietud del veneno líquido ajeno nos refleja. Entonces tenemos el veneno potable, el no-potable y em-putable pero de este último no puedo escribir. Con etil en mis adentros y escuchando poesía que de pronto se encaraba con el silencio pude haber aprehendido algo de entre tanta distorsión. La carne sino venía fresca bien que mal era comestible. Los que no comieron ni fueron invitados al convite perece que bebieron del veneno em-putable.
Ni todos similares, hubo los que huyeron después de leer sus poemas sin escuchar al otro. Es la parte sabrosamente farandulera del encuentro. Nuevamente reunir a cualquier clase de artista o de personas con otros de la misma calaña genera una hoguera de vanidades. Como en el narco, aquí también se pelea por la plaza, a buen tono, el lugar donde se inauguro el V encuentro Max Rojas se llama Centro de Espectáculos Plaza.
Cuando la poesía [y la narrativa que en esta inauguración se ausento] intentan desbordarse de cualquier lugar, pensemos el escrito, para trasgredir su propio límite, termina lanzando su desborde sobre si misma. El texto se anega: el poeta, el poeta oyente y el resto de los mortales quedamos bajo el líquido atrapados en un ahogo colectivo. No sé si sobrevivir a la catástrofe es signo de supervivencia, rotos y quebrados abandonamos el cuerpo íntegro, nunca se regresa completo de la travesía. Mientras el filo de cada verso pueda cercenar la carne, el cuerpo siempre estará en peligro. Aquí se han unido poetas y narradores a esgrimir sus utensilios punzocortantes, a lanzar sus salvajes filosos, en ocasiones muy domesticados, a los oídos de los incautos. Si en William Blake el agua estancada espera veneno, aquí el veneno se derrama en ondas radiales.
Cuando el veneno se repite, el cuerpo transgredido encuentra el antídoto. En las raíces pétreas de la poesía inmóvil se estanca la ponzoña, ergo el veneno bien erosionado de si se vuelve, por decirlo de algún modo, veneno potable, el ahogo colectivo se desvanece de tanta agua.
Cada ocasión en que el hacedor de escritos puede entonarlos desde su ronco pecho hacía el público, se regresa el movimiento ascendente [borrador-escrito-edición-publicación-libro] pero en este sentido regresar no es descender, es más bien una amplitud sonora donde el escrito desaparece. Una hoja en blanco, según Cioran, es un Waterloo en potencia, pero el escritor ya no sólo enfrenta ese vacío, ahora también un vacío auditivo. La poesía en las dos mesas que inauguraron el encuentro salió a flote vía oral, el salvaje filoso de cada poeta requerido fue tajando el espacio, muy desenvainados los unos acometían contra las armas de palo de los otros. Quién conoce sus escritos y sabe dominar su voz se vuelve un seductor de serpientes. Domestica, y domesticar podría ser seducir, al público. Tiende la trampa en que el azorado oyente se precipita.

Omar SM
http://arenaldelineas.blogspot.com

miércoles, 4 de mayo de 2011

Palabras para Norma Bazúa

Palabras para Norma Bazúa¿Por qué escribirle ahora a Norma Bazúa? Primeramente, porque comienza el viaje más difícil al que todo ser humano se enfrenta en su momento: el olvido. En este sentido, todo poeta posee como únicas armas su palabra, su obra. En segundo lugar, si ya de entrada fue una mujer olvidada por el medio literario en vida, ahora en la muerte, nosotros los lectores tenemos la obligación, el deber y el gusto, de difundir, enseñar y publicar - o simplemente leer- lo que esta mujer le arrebató al asombro.

No hablaré en estas líneas sobre las injusticias –innumerables- que brinda el sistema literario nacional, de sobra las sabemos y todos somos parte: tanto ejerciéndolas, como alimentándolas desde la trinchera del “underground” o desde la postura del “poeta incomprendido” al cual algún día –en vida, eso sí- todos se le rendirán.

Es sorprendente el nacimiento, por doquier, de antologías y encuentros literarios, donde los poetas no sólo dicen, sino aseguran ser lo mejor, lo más representativo de la literatura nacional. Ya no hablemos de los premios y de los escritores que los ganan; son cuantiosos los ejemplos de esas mafias. Todo esto: premios, grupos, mafias, fama, sabemos que son más que el síntoma terrible que envuelve la crisis profunda – esto sí, un verdadero problema- de la creación literaria de nuestro país. Creo firmemente que si no existiera tal crisis –y a crisis me refiero a buena escritura, escritura de calidad- no habría necesidad de tanto reconocimiento y tanta fama, el poeta estaría más ocupado en su labor que en el mundo externo: el debate, entonces, sería otro.

Creo firmemente que la poesía es algo más que todo esto, que hay algo mágico y azaroso en ella. Basta revisar alguna antología de nuestra literatura nacional y desnudarla, críticamente. Ver, por ejemplo, a qué poeta se le encumbra más de la cuenta y que, ahora, los nuevos escritores ni lo conocen; ver a cual se le incluye por que en su momento ocupó algún cargo de poder en el medio y que su mejor altura como escritor, estaba en otro género; o a esos poetas incluidos a penas con uno o dos poemas y que hoy, a la luz de este tiempo, nos destellan y nos dicen más que los otros. También los hay -pocos, muy pocos- los que desde el principio ungieron como un faro y aún ahora siguen alumbrando nuestra tradición. Pero, ¿por qué digo esto? Por la sencilla razón de que Norma, la poeta, pese a su muerte, pese a su poca presencia en el medio, pese a su nula pretensión, es un ejemplo más de que la poesía y el tiempo se encargan de deshacer lo que las ligerezas humanas, las pretensiones absurdas, se encargan por construir. He aquí su enseñanza, he aquí su valor.

Gustavo Alatorre
Mayo 2011

lunes, 21 de marzo de 2011

V ENCUENTRO DE POETAS Y NARRADORES MAX ROJAS CIUDAD DE MÉXICO 2011


Inicia por sexto año consecutivo el Encuentro de poetas y Narradores Max Rojas Ciudad de México 2011

V ENCUENTRO DE POETAS Y NARRADORES MAX ROJAS CIUDAD DE MÉXICO 2011


Este año celebramos el V Encuentro de Poetas y Narradores Max Rojas Ciudad de México 2011, y como cambio principal, anunciamos que el evento ahora tendrá como sedes distintos lugares del centro histórico: el Centro de Convenciones Plaza, El Bar Fru Fru y el Teatro el Pueblo. Además, este año contamos con la participación y colaboración de la Editorial Versodestierro y Editorial Fridaura, para la organización de este encuentro. No queda más que invitar a todo la comunidad y público en general a que vayan a las lecturas y nos acompañen un año más en este evento, y de igual manera, se sientan invitados a la participación del mismo para el próximo año, ya que este encuentro se encuentra abierto a todos aquellos escritores que deseen aportar parte de su obra y experiencia. Un saludo enorme y los esperamos este jueves 24,virnes 25 y sábado 26 de marzo. Consulten el programa.

miércoles, 23 de junio de 2010

Charlas con la poesía

Charlas con la poesía
Hortensia Carrasco

Hortensia Carrasco Santos, nació en Acatlán de Osorio, Puebla.Estudió periodismo en la UNAM, carrera que ha ejercido en periódicos como El universal gráfico y el unomásuno, entre otros; así como en las revistas México Desconocido y Desarrollo Económico. Actualmente se dedica a la promoción de la lectura en voz alta en escuelas primarias del Distrito Federal. junto con el colectivo cultural Trajín, participa en eventos que tratan de impulsar el gusto por la poesía en Xochimilco. ha publicado los libros "Jaulas ocultas" con el que obtuvo el Premio Interamericano de Poesía Navachiste 1999 y "Ciudad como seca hierba". ha sido incluida en antologías como "La mujer rota" de editorial literalia y "Musa de musas" de literal; así como "Pájaro de agua" de editorial Praxis.

Breve composición para habitar una casa que es un demonio y una ciudad o algún cordero que se escapa de la boca
I

Después de un largo tiempo de ausencia y alejados de todo asunto relacionado con la poesía, el pasado 4 de junio reanudamos nuestras charlasconlapoesia. En esta ocasión con la presencia de la poeta Hortensia Carrasco, quien tuvo la amabilidad de compartir con nosotros parte de su poesía y de su experiencia en el ámbito creativo.
Cabe mencionar que también tuvimos con nosotros al poeta, traductor y maestro, Saúl Ibargoyen, quien acompañó a la cita a nuestra invitada y que formó parte de del público asistente que esa tarde de lluvia se reunió a escuchar el viento de la bendita poesía.

II

En punto de las seis de la tarde y con el cielo transformado en un metal rugoso, arribaron a la casa de Cultura Impi-Picos los poetas Hortensia Carrasco y Saúl Ibargoyen. En medio de pláticas que lindaban casi en el susurro entre asistentes, poetas y presentador, la hora de iniciar la charla se iba acercando.

Una botella de vino tinto nos sirvió de intermediaria y una copa de éste, fue el pretexto para romper el hielo con la poeta, quien además de buena escritora, porta un carácter serio como carta de presentación.

A manera de bienvenida, un poema suyo que me atreví a leer, nos preparó a todos- invitados y asistentes- para una velada llena de poesía e intimidad.


Ciudad como seca hierba

“Esta ciudad seca como hierba
Otoñal en su más puro recuerdo
Bebe lágrimas y guarda piedra a piedra
Su esencia conquistada
Y su horizontal paisaje de montañas

Arraigada por la memoria eclesiástica
Y el rumor lastrerino de la historia
Busca el arrabal inútil de sus calles
Y las cantinas infestadas
Por el olor mágico del sexo y el dinero

La zona mortuoria de esta ciudad
Son los olvidados cementerios de cierto barrio
Las pétreas calles atiborradas de borrachos
Ciegas, mancos, prostitutas, depravados,
Indigentes, amas de casa, comerciantes,
Transeúntes, personas, ciudadanos, gente.

De vez en vez la zona fronteriza
De perfume y puros en la boca
Monta un circo sobre Lomas de Chapultepec
Y explota al estelar de las calles
Espectáculo para comentar entre tazas de café
Y una buena dosis de bostezos.”


III



Al abrir el libro de la poesía de Hortensia Carrasco, llega a nosotros ese aroma de la poesía fresca y sencilla; de tema simple pero bien trabajado: La Ciudad. Como una espectadora de la gran urbe, de sus habitantes y de esos pequeños instantes que gobiernan el ocaso y la lluvia, Hortensia nos regala una visión tarde, de arrabal y de calle del centro histórico. Es casi inevitable dejarse atrapara por esta poesía, sobre todo si somos lectores que gustamos del centro y sus calles, de su lluvia, de sus edificios cayéndose entre arabescos barrocos. Pero más allá de la simple alusión de la ciudad, en la poesía de Carrasco encontramos algo más fuerte que la gobierna y da vida, la experiencia misma de la ciudad interna:


“La gente corre para irse
Pero igual que el agua
Vuelve al mismo lugar
Al mismo vaso, la misma arena, el mismo agujero.

La gente fluye y cae como cascada lunar
Se vuelve vorágine y remolino
Azota sus días, construye paciencia
Retrata su olvido.

La gente a veces es grito
De pozo en agonía, de arrollo desierto
Tinaja humedecida por alientos subterráneos.

En el agua se vuelve espejo y máscara
Oscura bahía, puerto aprisionado,
Tierra movediza donde se hunden
Albas, temores y farsas.

Se reblandece y es brizna, olvidado pasto
Llora, se filtra, se consume, queda en la tierra,
Raíz, hueso dormido,
Cántaro ausente en la llovizna.”



A manera de espejo, cada uno de esos rostros, de esa gente, forma parte del universo interno de la poeta; así, cada una de estas personas, de esas calles y de esas briznas, son la voz y la visión del mundo de la poeta.



IV

Pero, ya alejados del mundo, de ese ruido y el bullicio, la poeta encuentra sin lugar a dudas sus más altos momentos en el encierro, en sus instantes calmos. Para muestra, este texto que desde el primer momento en que lo leí, no pude más que agradecer a la escritora su composición. A mi modo de ver, el poema donde se consolida el libro y donde uno se da cuenta que la obra de Carrasco tiene alturas serias y de excelente poesía:


Breve composición a una casa de lejos

“Aquí habita un demonio
Con cabellos opacos
Que enseña sus dientes de cordero
Cuando quiere tocar tu boca.

Allá habitas tú,
Búfalo triste, sin demonio,
Sin dientes y sin selva
Tan solo tu cielo negro
Y el retrato de lo mismo.

Así se habita esta casa
Amarilla, con trapos solos
Y una gotera que viene de mis ojos,
Casa que tu puño rojo envuelve
Y destroza con tu ausencia.

Habitamos el uno sin el otro.
Tú, como paloma artificial
Que adorna una cama,
Yo, como enredadera
Que se lamenta sobre una pared.”



Con un lenguaje sencillo -ya he dicho- y directo, nos muestra esos hermosos demonios que lleva consigo el amor, la piedad, la vida misma…


V



La noche se apareció de pronto como fondo en las ventanas que rodeaban la charla y era hora de salir al mundo nuevamente. El vino había llegado a su fin minutos antes y el público y poetas empezábamos a exigir una cerveza para acompañar la poesía. Era hora de marcharnos por la calle y atracar en algún bar cercano.

El público agradeció a Hortensia por la poesía y el momento, y decidimos todos mudar la charla a otro sitio. La noche, como siempre empezaba y era joven; había muchos amigos que saludar bajo el amparo de la ciudad y el cigarro, había aún muchas cosas por hacer, así que fuimos –piratas- por nuestra santa bebida.

Salud por Hortensia y su amabilidad, salud al maestro Ibargoyen y sus comentarios, y a todos los asistentes que en pie de guerra han sostenido estas charlas…

Va por ellos la primera ronda!


GUSTAVO ALATORRE (junio 2010)

martes, 18 de mayo de 2010

Charlas con la poesía: ENCUENTRO DE POETAS Y NARRADORES MAX ROJAS

Charlas con la poesía: ENCUENTRO DE POETAS Y NARRADORES MAX ROJAS

ENCUENTRO DE POETAS Y NARRADORES MAX ROJAS

Encuentro de poetas y narradores… Desde el año 2006 se lleva a cabo en la Delegación Iztacalco el Festival: Encuentro de poetas y narradores en Iztacalco “ Max Rojas”, evento que tomó el nombre del vate en su realización tercera en 2008 a sugerencia de los organizadores de ese entonces: Marco Tulio Lailson y Gustavo Alatorre. La idea de organizar un festival literario de esta índole corrió a cargo de Gustavo Alatorre, y su realización y coordinación se ha llevado a cabo por éste y por el poeta Marco Tulio Lailson Lailson en lo que ya son casi cinco años consecutivos del encuentro. Cada año se dan cita una gran cantidad de escritores de distintas generaciones y nacionalidades; hemos tenido así, la presencia de poetas de España, República Dominicana, Cuba, Uruguay, Perú, El Salvador y Argentina. El festival ha tenido como sedes distintas casas de cultura, el auditorio delegacional y espacios como cantinas y bares que han permitido entablar amistad con cada uno de los participantes que se han dado cita a lo largo de estos cuatro años. Noches de plática y licor han quedado en el recuerdo grato. Obras y propuestas interesantes y maestros que han honrado con su presencia cada una de las realizaciones del encuentro. Cada uno de los participantes y público asistente ha contribuido en demasía a este evento, gracias a la maravillosa ayuda de muchas personas y a la buena voluntad de tantas el festival parece aproximarse ya a cumplir sus primeros 5 años de vida; y esto ya es mucho si tomamos en cuenta la poca ayuda que ha brindado la Delegación misma en la realización del evento, por no nombrar que es un festival que no cuenta con ningún apoyo económico de instituciones o estancias gubernamentales.


Es así pues que es más que meritorio hacer énfasis en cada uno de los participantes y personas que han logrado que el encuentro de poetas y narradores siga llevándose acabo año con año. No queda sino agradecer a todos los compañeros que han hecho posible llevar a la poesía más partes de esta bellísima Ciudad de México: Max Rojas, Enrique González Rojo Arthur, Dolores Castro, Eusebio Rubalcaba, Victor Sosa, José Francisco Conde Ortega, Leticia Luna, Balam Rodrigo, Adriana Tafoya, María Cruz, René Morales, Miguel Ángel Moncada, Iván Cruz Osorio, Mónica González, Maria Eugenia Rodríguez Gaytán, Manuel Becerra Salazar, Arturo Terán y Mendoza, Inés Parra, Benjamín Morales Moreno, Refugio Pereida, Raz Bird, Hortensia Carrasco, Marco Tulio Lailson, Julio de la Peña Flores, Pedro Emiliano, Andrés Cisneros de la Cruz, Juan Carlos Valdovinos, Guadalupe Galván, César Alain cajero, Jesús Francisco Conde, Estephani Granda Lamadrid, Mónica Suárez, Elva Cruz Durán, Raúl Pérez González, Salomón Villaseñor, Roberto León, Ana Nieblas, Christopher Albardán y tantos y tantos más compañeros que ahora la memoria me impide apelar directamente con su nombre pero que saben que se les agradece de corazón. Por último muy especialmente a mis amigos que me han ayudado en la organización, en las depresiones, en las fiestas, en las borracheras y en la vida en general: Mariana Brito, Juan Carlos C, Fidel, Naty, Elvis, Jovis-Jovis y Yuqueabe. A todos ellos buena suerte y un abrazo. g.a.

miércoles, 5 de mayo de 2010

Charlas con la poesía: MARÍA CRUZ

Charlas con la poesía: MARÍA CRUZ

MARÍA CRUZ


María Cruz nació el 15 de octubre de 1974, estudió en la Escuela de Escritores de la SOGEM. En 1997 ganó el primer lugar en el Segundo Concurso de Poesía Urbana Carlos Pellicer con el libro Colmena de Oro y Ceniza, publicado en la editorial Praxis. Entre sus obras se encuentran Suma de Patios ( 2001) y El libro de las Grietas ( 2004). Ha coordinado talleres de creación literaria y participado en recitales poéticos, así como publicado en revistas y diarios de circulación nacional.


A más de diez años de la publicación del primer poemario Colmena de Oro y Ceniza de la poeta María Cruz, nos encontramos sin duda alguna, frente a una de las voces más consolidadas e interesantes de su generación. Libro que golpea al ojo lector y lo lleva a la ensoñación pura que sólo la urbe y la poesía pueden causar. Poemas donde la poeta es partícipe y espectadora de esa gran bestia moderna llamada ciudad; donde el amor es sufrido y gozado en las habitaciones de la gran urbe, donde el paseante, al puro estilo de Baudelaire, sabe que la enfermedad tiene nombre y ese nombre es el hombre mismo, el hombre moderno.

A lo largo del libro uno va descubriendo que la belleza es ese instante que se rompe con la aparición de aquellos espacios de las grandes urbes y que sin embrago, no podría existir sin la urbe misma; cada calle, cada patio o habitación donde reposa o viaja la poeta, es violentado por la belleza misma o el instante cotidiano, creando así una dialéctica cuyo resultado es la poesía en sus más claros momentos:


“Las mujeres cultivan rosas en azoteas negras
Donde la humedad orilla a niños con alas invisibles
A despeñarse de altos edificios.

Por las calles los perros efímeros comen restos
De mariposas y restos de bicicletas roídas.

Y al terminar la lluvia
Queda una sopa musical
Que a cuentagotas
Alimenta vagabundos.

Suena el clamor de esta cisterna
Donde navegan nuestras voces
Y compartimos el hollín
Como sal negra.”


Es la ebriedad entonces una manera más clara de descubrir las cosas, de darse cuenta que la soledad es una lápida y que el mensaje más claro o más sutil- el mensaje poético- no encuentra eco en esta urbe ensordecida por naturaleza:

“He bebido bastante
Y en las botellas vacías escribí mensajes
Y los mensajes rodaron por olas
Que petrificó el asfalto.

Nadie responde.
A esta hora no veo más que muros
Con la inscripción de mis epitafios.
Me resbalo por el charol de las avenidas
Que dejó la lluvia
Y el eco de mi voz se pierde
Bajo las ruedas de los autos.
Voy por calles donde los edificios son de chatarra.
Voy por calles donde los jardines huelen a loción importada.
Bajo este pasto no está mi espejo,
No me espera esta flor,
No se abren unos ojos para verme.

La nada de mis deseos me deslumbra con su fulgor vacío.

Por las mañanas busco la resaca del mar que soñé,
Los zapatos que anoche se quitó mi amado,
El pasto que se me pegó a mi espalda
Cuando nos echamos a mirar el cielo,
Y solo encuentro mi mismo nombre
en mi boca repetida.”


Es aquí donde la memoria cobra su papel fundamental, casi tan poderoso como la imaginación misma; es acaso el recuerdo la mejor forma de detenerlo todo, es, quizá, la poesía el mejor recurso nemotécnico para situarlo todo, para abrazar lo que las grandes ciudades van devorando como una boca hambrienta del hombre mismo:

“Pasas por mi memoria en las horas más baldías
Y me cuelgo a tu imagen
Como una luna al cuello.
Hubo una noche aérea en el valle de México
En que tus ojos de luciérnaga
Doraron la cerveza.


¡Huyeron los techos!
Y me dijiste los nombres
De las estrellas solteras.

Un día la lluvia nos correteó por el Eje Central
Y tu risa recogió a los suicidas.

Un día tus ojos se salaron con mis lágrimas.

Ahora que a tus ojos se presentan los muros
Que puedo darte amigo mío
Sino rosas de fuego azul
Para que enciendas un jardín
De lumbre compartida.”

¿Y es esa lumbre, es oro, más poderoso que la ceniza? Un respuesta que sin dudad, descubrirá el lector cuando se acerque a este libro.

No queda más que agradecer con todo cariño la maravillosa tarde del 10 de octubre de 2009 que compartió con nosotros en estas Charlas con la poesía.


Gustavo Alatorre