lunes, 16 de mayo de 2011

V Encuentro de poetas y narradores Max Rojas, Ciudad de México 2011



I

El pasado mes de marzo se realizó el V Encuentro de poetas y narradores Max Rojas Ciudad de México 2011, esta vez con tres sedes ubicadas en el corazón del Centro Histórico de esta ciudad. En el primer día – jueves 24 de marzo-, se dieron cita, entre otros, los poetas Andrés Cisneros de la Cruz, Iván Cruz Osorio, Jorge Contreras, Manuel Pérez Petit y Alina Hernández.

La poesía llenó la estructura del Plaza, un lugar más propicio al baile que a la lectura, pero que va incluyendo en su haber eventos literarios y presentaciones de libros y revistas. Cabe añadir que no sólo hubo lectura; también, editoriales como Fridaura, Versodestierro y Malpaís Ediciones, ofrecieron al público asistente títulos y publicaciones que hablan de su extensa labor y búsqueda en el medio editorial independiente.

II

El segundo día, viernes 25, se realizó en el Fiu-Fiu, cuyo nombre se confirmó hasta último momento -pero, bueno, ya sabemos que es el Fiu-Fiu y que lo están remodelando en estas fechas; por los que quieran ir, ya saben-.

Es cierto que fue un día con mucha asistencia, pero fue alto el precio que se pagó: los poetas no se oían, la banda que bebía en las otras mesas se quejaba – una muestra más de la gran cultura que poseemos los mexicanos- porque ya querían oír música, etc. Sin embargo, para el oído atento, no pasaron de largo algunos poemas de escritores como Raciel Quirino, Miguel Ángel Moncada, Hortensia Carrasco y, desde luego, del maestro Max Rojas.

Segundo día: mucha poesía y mucho ruido, lástima, pero algo aprenderemos de ello...


III

Para el cierre, efectuado en el mismísimo Teatro del Pueblo, contamos con la presencia de la maestra Norma Bazúa (fallecida hace unos días), del maestro Guillermo Vega Zaragoza y de las voces fuertes e interesantes de las poetas Inés Parra, Adriana Tafoya y Rocío García Rey, por mencionar algunos de los brillantes poetas que nos acompañaron a lo largo de los tres días de lectura.

En medio de un público diverso -cuyos gustos literarios cobraban sentido en la variedad de los ponentes-, los tres días cumplieron el propósito de mantener vivo este encuentro que, como toda buena fiesta, contó con los acordes cubanos del grupo Cuba Libre que hizo bailar a más de un poeta entumido y tímido.

IV


No me queda más que agradecer a los compañeros que con su presencia, lectura, música y organización hicieron posible, una vez más, el festejo de nuestro querido amigo y poeta Max Rojas; y que, como siempre, junto con él, desenfundaron la palabra e hicieron suya la noche, la bebida y la ciudad.


Gracias a todos y hasta el próximo año.

G.A.

miércoles, 11 de mayo de 2011

Algo sobre el V encuentro...



Algo sobre el V Encuentro de Poetas y Narradores Max Rojas V Encuentro, Sesión 1: Para encontrarse hay que reconocerse.
Inauguran el encuentro dos mesas y la ausencia del poeta que nombra el encuentro. Cada mesa con 5 ponentes abordo. Los y las poetas ajustan en sus manos los libros publicados, eligen silla en el escenario. Hay tanta tensión escondida que las sonrisas lanzadas en general son correspondidas. Primera llamada. Segunda llamada. Alguien corta plaza con sus poemas y comienza el encuentro. Un poeta antes de subir al escenario me dice –voy a leer los dos poemas que acabo de escribir. En ese momento me doy cuenta que esto está sucediendo en tiempo real. Que la carne viene fresca, recién cortada, aún sangrando y sobre todo sabrosa.
Perspectiva oblicua del acto: el vacío, por llamar a algo de un modo, amortiguado en cada poeta es trastocado por los fatalismos regionales y vivenciales que se repite en cada uno de ellos, mientras la sazón es individual pareciera que el fondo es múltiple pero a fin de cuentas el mismo ¿Por otro lado cómo escaparse de él? Porque también la operación es muy sencilla, para reconocer la poesía del otro basta encontrarle las facciones similares y allí donde los rasgos comunes se espejean parece que ya estamos hablando [escribiendo] de lo mismo. Nuevamente el discurso se amortigua en lo que parece ser uno sólo fragmentado. Hiper-subjetividad: lo anterior es muy bueno, bueno, malo y peor; sin duda que cada quien juzgue, puede serlo todo al mismo tiempo, el problema es que eso nos impediría avanzar. Para avanzar hay que elegir una piedra y limarla desde el ángulo preferido hasta que quede en espejo y nuevamente nos reflejemos en él, la piedra
podría simbolizar el poeta con el que se genera mayor vínculo de acuerdo a su postura, su poesía y su forma. O tomar la misma piedra y lanzársela al poeta que nos estorba pero eso tampoco nos ayuda en nada, además es un acto de mariconería y en este sentido una piedra es una piedra o sea un objeto que se puede lanzar, una herramienta natural de impacto a distancia. El espejo que le extraigamos a la piedra, para ser potable debe reflejar sin distorsiones. También la quietud del veneno líquido ajeno nos refleja. Entonces tenemos el veneno potable, el no-potable y em-putable pero de este último no puedo escribir. Con etil en mis adentros y escuchando poesía que de pronto se encaraba con el silencio pude haber aprehendido algo de entre tanta distorsión. La carne sino venía fresca bien que mal era comestible. Los que no comieron ni fueron invitados al convite perece que bebieron del veneno em-putable.
Ni todos similares, hubo los que huyeron después de leer sus poemas sin escuchar al otro. Es la parte sabrosamente farandulera del encuentro. Nuevamente reunir a cualquier clase de artista o de personas con otros de la misma calaña genera una hoguera de vanidades. Como en el narco, aquí también se pelea por la plaza, a buen tono, el lugar donde se inauguro el V encuentro Max Rojas se llama Centro de Espectáculos Plaza.
Cuando la poesía [y la narrativa que en esta inauguración se ausento] intentan desbordarse de cualquier lugar, pensemos el escrito, para trasgredir su propio límite, termina lanzando su desborde sobre si misma. El texto se anega: el poeta, el poeta oyente y el resto de los mortales quedamos bajo el líquido atrapados en un ahogo colectivo. No sé si sobrevivir a la catástrofe es signo de supervivencia, rotos y quebrados abandonamos el cuerpo íntegro, nunca se regresa completo de la travesía. Mientras el filo de cada verso pueda cercenar la carne, el cuerpo siempre estará en peligro. Aquí se han unido poetas y narradores a esgrimir sus utensilios punzocortantes, a lanzar sus salvajes filosos, en ocasiones muy domesticados, a los oídos de los incautos. Si en William Blake el agua estancada espera veneno, aquí el veneno se derrama en ondas radiales.
Cuando el veneno se repite, el cuerpo transgredido encuentra el antídoto. En las raíces pétreas de la poesía inmóvil se estanca la ponzoña, ergo el veneno bien erosionado de si se vuelve, por decirlo de algún modo, veneno potable, el ahogo colectivo se desvanece de tanta agua.
Cada ocasión en que el hacedor de escritos puede entonarlos desde su ronco pecho hacía el público, se regresa el movimiento ascendente [borrador-escrito-edición-publicación-libro] pero en este sentido regresar no es descender, es más bien una amplitud sonora donde el escrito desaparece. Una hoja en blanco, según Cioran, es un Waterloo en potencia, pero el escritor ya no sólo enfrenta ese vacío, ahora también un vacío auditivo. La poesía en las dos mesas que inauguraron el encuentro salió a flote vía oral, el salvaje filoso de cada poeta requerido fue tajando el espacio, muy desenvainados los unos acometían contra las armas de palo de los otros. Quién conoce sus escritos y sabe dominar su voz se vuelve un seductor de serpientes. Domestica, y domesticar podría ser seducir, al público. Tiende la trampa en que el azorado oyente se precipita.

Omar SM
http://arenaldelineas.blogspot.com

miércoles, 4 de mayo de 2011

Palabras para Norma Bazúa

Palabras para Norma Bazúa¿Por qué escribirle ahora a Norma Bazúa? Primeramente, porque comienza el viaje más difícil al que todo ser humano se enfrenta en su momento: el olvido. En este sentido, todo poeta posee como únicas armas su palabra, su obra. En segundo lugar, si ya de entrada fue una mujer olvidada por el medio literario en vida, ahora en la muerte, nosotros los lectores tenemos la obligación, el deber y el gusto, de difundir, enseñar y publicar - o simplemente leer- lo que esta mujer le arrebató al asombro.

No hablaré en estas líneas sobre las injusticias –innumerables- que brinda el sistema literario nacional, de sobra las sabemos y todos somos parte: tanto ejerciéndolas, como alimentándolas desde la trinchera del “underground” o desde la postura del “poeta incomprendido” al cual algún día –en vida, eso sí- todos se le rendirán.

Es sorprendente el nacimiento, por doquier, de antologías y encuentros literarios, donde los poetas no sólo dicen, sino aseguran ser lo mejor, lo más representativo de la literatura nacional. Ya no hablemos de los premios y de los escritores que los ganan; son cuantiosos los ejemplos de esas mafias. Todo esto: premios, grupos, mafias, fama, sabemos que son más que el síntoma terrible que envuelve la crisis profunda – esto sí, un verdadero problema- de la creación literaria de nuestro país. Creo firmemente que si no existiera tal crisis –y a crisis me refiero a buena escritura, escritura de calidad- no habría necesidad de tanto reconocimiento y tanta fama, el poeta estaría más ocupado en su labor que en el mundo externo: el debate, entonces, sería otro.

Creo firmemente que la poesía es algo más que todo esto, que hay algo mágico y azaroso en ella. Basta revisar alguna antología de nuestra literatura nacional y desnudarla, críticamente. Ver, por ejemplo, a qué poeta se le encumbra más de la cuenta y que, ahora, los nuevos escritores ni lo conocen; ver a cual se le incluye por que en su momento ocupó algún cargo de poder en el medio y que su mejor altura como escritor, estaba en otro género; o a esos poetas incluidos a penas con uno o dos poemas y que hoy, a la luz de este tiempo, nos destellan y nos dicen más que los otros. También los hay -pocos, muy pocos- los que desde el principio ungieron como un faro y aún ahora siguen alumbrando nuestra tradición. Pero, ¿por qué digo esto? Por la sencilla razón de que Norma, la poeta, pese a su muerte, pese a su poca presencia en el medio, pese a su nula pretensión, es un ejemplo más de que la poesía y el tiempo se encargan de deshacer lo que las ligerezas humanas, las pretensiones absurdas, se encargan por construir. He aquí su enseñanza, he aquí su valor.

Gustavo Alatorre
Mayo 2011

lunes, 21 de marzo de 2011

V ENCUENTRO DE POETAS Y NARRADORES MAX ROJAS CIUDAD DE MÉXICO 2011


Inicia por sexto año consecutivo el Encuentro de poetas y Narradores Max Rojas Ciudad de México 2011

V ENCUENTRO DE POETAS Y NARRADORES MAX ROJAS CIUDAD DE MÉXICO 2011


Este año celebramos el V Encuentro de Poetas y Narradores Max Rojas Ciudad de México 2011, y como cambio principal, anunciamos que el evento ahora tendrá como sedes distintos lugares del centro histórico: el Centro de Convenciones Plaza, El Bar Fru Fru y el Teatro el Pueblo. Además, este año contamos con la participación y colaboración de la Editorial Versodestierro y Editorial Fridaura, para la organización de este encuentro. No queda más que invitar a todo la comunidad y público en general a que vayan a las lecturas y nos acompañen un año más en este evento, y de igual manera, se sientan invitados a la participación del mismo para el próximo año, ya que este encuentro se encuentra abierto a todos aquellos escritores que deseen aportar parte de su obra y experiencia. Un saludo enorme y los esperamos este jueves 24,virnes 25 y sábado 26 de marzo. Consulten el programa.